lunes, 3 de mayo de 2010

MI CONFRONTACION CON LA DOCENCIA

Hablar de ser profesional, un buen profesional, es entrar en un campo en el que se cruzan diversas disciplinas, teoría de las organizaciones, sociología y psicología del trabajo, etc. Según optemos por una perspectiva u otra la cuestión de la profesionalidad adquiere rasgos y matices diferentes. Puede verse como estrategia de cierre, como modelo deseable frente al concepto de trabajador, obrero o productor, como perspectiva formativa, estrategia de dominación, etc.

Pienso que hablar del profesor de educación media superior bajo la forma de docente es tomar partida por algunos puntos de vista que se asumen y se consideran positivos, a la vez que otras cuestiones, tal vez problemáticas, quedan en segundo plano, más difuminadas. Nuestra intención es hacer explícitos los puntos de vista que asumimos sin que por ello dejemos de poner en cuestión esos mismos supuestos.

Debatir sobre esta cuestión nos llevaría muy lejos y seguramente no resolvería gran cosa en relación con la cuestión que nos ocupa. Lo que aquí asumimos es que el profesorado de educación media superior es profesional, es decir, que tiene una formación sujeta a licencia; un amplio margen de discrecionalidad en su acción; que ésta se resuelve desde supuestos teórico-científicos; que implica un constante esfuerzo de mejora y actualización; que está orientada a cubrir necesidades sociales básicas, fundamentalmente, la docencia en Educación media Superior.

Con esta última afirmación señalamos que la actividad del profesor de educación media superior es dar clase, lo que parece obvio, pero que debe recordarse. El profesor, sin duda, podrá investigar, gestionar la institución, buscar recursos y otras actividades, pero su existencia es posible porque hay alumnos a los debe enseñar y, lo que es más importantes, que éstos deben aprender.

Cuando se pretende analizar qué es o qué debe ser un profesor de educación media superior en las actuales condiciones de la educación, se presentan diversas opciones y posibilidades, son muchos los caminos que se pueden intentar, las vías de acceso.

Desde la Sociología del Trabajo, podríamos discutir acerca del modelo de profesional que encarna el profesor, de sus rasgos específicos y de sus particulares dificultades para configurarse como tal. Desde la didáctica, la profesionalidad aparecería como un proceso permanentemente abierto que lleva a la transformación de la práctica docente y, con ello, a una dinámica de cambio en la propia institucion en la que se desempeña.

La perspectiva organizacional nos daría pie a otras consideraciones, así como la psicología, el derecho, etc. Ninguna de ellas, en sentido propio, será la que adoptaremos aquí. Nuestra perspectiva pretende ser más genética e histórica.

Considero que ser docente en la educación media superior es una de las experiencias más enriquecedoras, el hecho de darles las herramientas necesarias a los jóvenes para enfrentarse a una sociedad cada vez mas competitiva es lo que me alienta a seguir aprendiendo, y seguir buscando nuevas formas de mejorar la calidad de educación en este país, por lo que como ya lo mencione antes, es la razón por la cual me uní a este proyecto.

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo contigo, ser docente de NMS, es una labor social para dar herramientas a los seres humanos que necesitan desempeñarse en un mundo real cada vez más competitivo, a través de motivar y despertar el interés por aprender en especial atención a esos jóvenes que la misma sociedad los ha marginado.

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